Era jueves por la mañana y, como siempre, me preparaba para ir al colegio. Me puse un vestido amarillo que me había comprado hacía poco. Bajé a la cocina y vi que no había nadie. Que raro, pensé.
- ¿Mimí? ¿John?
Nadie contestaba. ¿Dónde estarían?
De repente, escuche unos murmullos por el salón. Iba a ver qué era lo que estaba ocurriendo, pero de un momento a otro ví a John y a Mimí con una tarta de cumpleaños sujetada por ambos.Mientras que me cantaban el cumpleaños feliz yo estaba con una sonrisa de oreja a oreja. Soplé las velas y lo dos me dieron un abrazo después de haber dejado la tarta en la mesa.
- Felicidades (tn).- dijo Mimí
- ¿Qué se siente al tener 15 años? - dijo John como si estuviera entrevistandome con un tenedor.
- Se siente bien.- dije riendome.
- (tn), toma tu regalo.- dijo Mimí extendiendome una caja envuelta.
Lo habrí y me encontré con un maravilloso vestido azul con vuelo.
-¡Muchísimas gracias tía Mimí! - dije abrazándola.
- Yo también tengo algo, pero no te lo puedo dar ahoramismo.
- Seguro que no me has comprado nada.- dije para molestar a John.
- ¡Claro que no te he comprado nada! No penasaba gastarme mis ahorros en un regalo que no va a ser para mí. Lo que te voy ha regalar es mucho mejor que algo que se pueda comprar.- dijo gesticulando mucho con la boca.
- Que miedo me das Lennon.- dije moviendo la cabeza de lado a lado.
- Bueno vamos a desayunar rápido la tarta que si no vais a llegar tarde al colegio.
Ahora os estareis preguntando, ¿por qué vivo con mi tía? Muy fácil, en realidad no es mi tía. Bueno, creo que debo explicarlo mejor. Cuando tenía dos años, mis padres decidieron que lo mejor para mí era que me abandonaran. Me dejaron en la puerta de Mimí con una carta en la que explicaban el porqué de mi abandono, carta que nunca he leido ya que Mimí nunca me la ha enseñado. Pero bueno, el caso es que Mimí al poco tiempo trajo a John, su sobrino, a la casa porque no era bueno que se quedara viviendo con su madre, y como John siempre le decía "tía Mimí", al final acabé llamandola así yo tambien. Hace poco John se reencontró con su madre y pasa bastante tiempo con ella. Al principio a Mimí no le hizo ni una pizca de gracia, pero al final las cosas se arreglaron entre Julia (la madre de John) y tía Mimí.
Estaba sentada al lado de John en el autobús. Él iba ligando con unas chicas que había detrás de nosotros, mientras que yo me aburría mirándo por la ventana.
- (tn), yo me bajo aquí con estas preciosas señoritas.- dijo sonriendoles.
- Vale. Pero si Mimí se entera de que no has ido a clase, no me heches la culpa.
- De acuerdo.
Se bajó del autobús y yo saqué de mi mochila una libreta. Me puse a dibujar a unos personajes que hacía para una historia que me estaba inventando.
Cuando llegué a mi parada guardé las cosas rápidamente y me bajé del autobús.
Había avanzado ya unos cuantos pasos, pero alguien me tocó el hombro.
- Perdona, pero se le ha caído esto en el autobús.
Me giré para poder ver quién me estaba hablando y me encontré con...
Paulie? *o*
ResponderEliminar